Economista y fontanero

Esther Duflo, Abdul Latif Jameel Professor of Poverty Alleviation and Development Economics en el Departamento de Económicas del Massachusetts Institute of Technology y cofundadora y codirectora del Abdul Latif Jameel Poverty Action Lab (J-PAL), participó en la X edición del Workshop in International Economics, celebrado del 17 al 20 de septiembre en Boston, con su presentación Economista y fontanero.

La catedrática Duflo hizo hincapié en que los economistas tienen cada vez un papel más importante en el diseño y la implementación de las políticas públicas. Sin embargo, tanto los modelos en los que se apoyan para hacerlo, como su educación económica general, presta muy poca atención a los detalles.

Prestar atención a los detalles es clave a la hora de asegurar el éxito de un programa.

El no prestar atención a los detalles puede hacer fracasar un programa bien diseñado y fundamentado. La población puede responder a los nuevos programas de manera no racional (experiencias pasadas, falsas creencias, desconfianza…), puede que no estén recibiendo la información necesaria o puede que no se hayan tenido en cuenta ciertos aspectos necesarios para una implementación eficiente. Por lo tanto, prestar atención a los detalles es clave a la hora de asegurar el éxito de un programa. De este modo, los economistas tienen que tratar, a la hora de diseñar un programa, de hacerlo de la manera más específica posible, prestando atención no solo a las líneas generales del programa sino a sus detalles de implementación necesarios para su buena aplicación. Esta necesidad de prestar atención a los detalles es lo que la catedrática denomina “fontanería”.

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By Kris Krüg – originally posted to Flickr as Esther Duflo – Pop!Tech 2009 – Camden, ME, CC BY-SA 2.0

Muchas veces esta serie de detalles escapa a su control y es por eso que deben tratar de anticiparse a posibles problemas que puedan surgir y proponer soluciones a los mismos. Para ello pueden acudir a experiencias pasadas y ver qué problemas surgieron y cómo se solucionaron éstos. No obstante, muchas veces no cuentan con dicha experiencia en un grupo socio-económico concreto y en estos casos podría ser conveniente llevar a cabo experimentos sociales, lo que podría ayudar a generar escenarios contrafactuales. Sin embargo, las conclusiones de un experimento son limitadas pues su resultado puede variar mucho si se alteran variables como geografía, edad, nivel económico… Pero ello no significa que no deban buscar conocimiento en estos experimentos e introducir las verdades contrastadas en su acervo científico.

A pesar de las dificultades, los economistas deben afanarse en profundizar en estos detalles. Por otra parte, aunque en general es necesario contar con especialistas de las distintas ramas del conocimiento que el programa abarca, los economistas son profesionales idóneos para realizar este análisis pues con esquemas de incentivos pueden proyectar pautas de comportamiento.

En conclusión, para que un programa sea exitoso es necesario que este bien construido en tres dimensiones diferentes. Primero, es necesario que el conocimiento científico en que se basan los pilares del programa sean los correctos. En segundo lugar, el programa debe estar bien diseñado en términos de aplicación práctica de los principios científicos que subyacen. Y por último, se debe prestar atención a los detalles, cuanto más se haga más factible será el éxito del programa.