Ataque a la globalización

El futuro del orden económico internacional

Jeffry Frieden, Stanfield Professor of International Peace, Department of Government, Harvard University, reflexiona sobre cómo las elecciones de 2016 han supuesto un punto de inflexión que ha marcado un cambio fundamental en la política estadounidense. Por primera vez, en 75 años, los dos grupos políticos candidatos a la Presidencia se mostraban contrarios al comercio internacional, a las inversiones internacionales y, en el caso del ganador, Donald Trump, también a la inmigración internacional. Esto se relaciona claramente con un ascenso de la extrema derecha, que también se vislumbra en Europa, y que en EE.UU. se ha materializado con el apoyo a Donald Trump y su manifiesta hostilidad hacia la globalización, lo que podría definirse como un claro “ataque a la globalización”.

Diferentes estudios han buscado el origen de ese ataque a la globalización y el origen podría ser, por un lado, cultural (un sentimiento de pérdida de control, el miedo al cambio) y, por otro, económico. Frieden incide en que muchos economistas coinciden en que el comercio internacional, las inversiones internacionales, la globalización, son buenas para la economía en su conjunto pero eso no significa que sea bueno para todo el mundo: siempre habrá ganadores y perdedores. En los EE.UU. ese proceso ha sido muy claro, muchas partes de la región se han visto beneficiadas por la globalización. Las zonas Nordeste y Oeste han prosperado mucho en los últimos 25-35 años. A un 25-30% de la población acomodada la globalización le ha dado grandes beneficios pero hay grandes regiones del país que no han se han visto recompensadas del mismo modo. Los salarios de los trabajadores no cualificados o semi-cualificados han estado estancados durante los últimos 40 años. Hay regiones del país, las que se denominan el cinturón industrial o el “Rust Belt” (cinturón de óxido) en el medio oeste, zonas fundamentalmente industriales, que se han visto duramente golpeadas por la automatización y la globalización. El sentimiendo anti-globalización que representa Trump proviene especialmente de regiones en las que se han perdido empleos, se han cerrado empresas y que, podría decirse, que los salarios se han visto perjudicados a causa de la globalización.

Resultado de imagen de industrial areasFrieden cree que podría establecerse un vínculo entre los efectos negativos de la integración económica en las zonas más industriales y el apoyo a una teoría que afirma que la economía global es hostil y que el comercio internacional no ha sido bueno para los EE.UU. (y que es la teoría que Donald Trump ha defendido públicamente). Las implicaciones que esto supone para el resto del mundo no son menores, porque desde la II Guerra Mundial vivimos en un mundo que ha sido en gran medida construido por los EE.UU. Los asuntos económicos internacionales han sido dirigidos por instituciones multilaterales (Fondo Monetario Internaciona, Banco Mundial, Organización Mundial del Comercio) y tanto los países desarrollados como los en vías de desarrollo han aceptado que ese orden multilateral era adecuado pero Trump defiende que ese orden multilateral no beneficia a los EE.UU. y que estarían mejor siguiendo un orden unilateral ya que “EE.UU. es uno de los países más poderosos del mundo, es la mayor economía mundial, puede ejercer su poder y puede obtener mejores acuerdos con otros países como China, la Unión Europea, Canadá usando ese poder”. Esto significaría prestar menos atención a organizaciones como la OMC u otras instituciones multilaterales y, por lo que parece, la Administración Trump no tiene mucho interés en seguir las normas que caracterizaban al orden multilateral tras la II Guerra Mundial lo que hace al resto del mundo enfrentarse a un problema real: ¿qué postura adoptas si te encuentras en Bruselas, Beijing o Brasilia? ¿Intentas negociar directamente con los EE.UU.? ¿Intentas fortalecer las organizaciones multilaterales y afianzar instituciones como la OMC? Para Frieden, el resto del mundo tendrá que encontrar una solución para paliar esta nueva corriente de la política estadounidense.

Obviamente, señala Frieden, la Administración Trump es solo una administración y, posiblemente, tras las próximas elecciones haya una nueva Administración que puede actuar de un modo diferente pero, sin embargo, algo ha cambiado rotundamente: las posturas políticas que defendían el compromiso con las organizaciones multilaterales, tras las elecciones y la campaña de 2016 y la elección de Donald Trump, han sido sustituidas por un Partido Republicano que simpatiza con el proteccionismo, la unilateralidad, y que ha dado la espalda a las políticas multilaterales que caracterizaban tanto al mundo como a los EE.UU. y al Partido Republicano durante los últimos 75 años. El catedrático finaliza con la reflexión sobre el cambio de paradigma económico al que tenemos que enfrentarnos y la necesidad de encontrar soluciones ante esta nueva realidad económica.

 

Jeffry Frieden, Stanfield Professor of International Peace, Department of Government, Harvard University, ha participado como ponente en el Workshop in Global Leadership que la Fundación Rafael del Pino organizó en Boston, en colaboración con la Harvard Kennedy School of Government, el pasado mes de septiembre.